FICHA PAÍS

DIFERENCIA HORARIA
La diferencia horaria con la península Ibérica es de tres horas más en todo el territorio de la República de Uzbekistán.

IDIOMA
El idioma oficial del Estado es el Uzbeco, una lengua de origen turcomano. No obstante la mayor parte de la población también habla ruso y aquellos con raíces tadyikas hablan el tadyiko, de origen persa.

El alfabeto hasta hoy sigue siendo el cirílico aunque poco a poco se está volviendo a modificar al abecedario latino, lo que ya se va notando en las indicaciones de las carreteras, carteles en las ciudades y otras señales diversas.

El inglés, así como otros idiomas europeos (francés o alemán), apenas se hablan entre la población y sólo en hoteles se puede encontrar alguien que los maneje con soltura.

UBICACIÓN GEOGRÁFICA
La República de Uzbekistán se encuentra en el epicentro de la región de Asia Central, en la meseta que se extiende entre los ríos Sirdaryá y Amudaryá. De Este a Oeste tiene una extensión de 1.425 kilómetros en sus extremos más alejados y de Norte a Sur de 930. Limita al Norte con la República de Kazajistán, al Este y Sur-Este con las Repúblicas de Kirguizistán y Tayikistán, al Oeste con la República de Turkmenistán y al Sur con Afganistán. La extensión total de su frontera es de 6.221 kilómetros, de los cuales 2.203 la forman con Kazajistán, 1.099 con Kirguizistán, 1.161 con Tayikistán, 1.621, con Turkmenistán y 137 con Afganistán.

La capital de la República es Tashkent, la ciudad más grande de Asia Central con más de 2.200.000 habitantes. Está situada al Noroeste del país a una altura de 600 metros sobre el nivel del mar. Uzbekistán está dividido en 12 regiones autónomas más la república autónoma de Karakalpaquistán, una división administrativa heredada del régimen soviético.

mapa de uzbekistan

CLIMA
El clima en Uzbekistán es continental, con grandes diferencias entre las temperaturas de verano e invierno. Se caracteriza también por ser seco. En la mayor parte del territorio la cantidad de precipitaciones anuales no supera los 200-300 milímetros, acumulándose la mayoría de las lluvias en las estaciones de primavera e invierno. En verano el dato es escalofriante, ya que cae de un 1 a un 6% del total anual. En el curso bajo del Amú-Daryá, por ejemplo, se registran las cantidades más bajas: menos de 10 milímetros anuales.

El mes más frío del año es enero, cuando la temperatura baja hasta los 35-38 grados en los lugares más septentrionales. El mes más caluroso es julio donde la temperatura varía desde los 25-30 grados de media en las regiones occidentales y alrededores del Mar de Aral, hasta los 42 grados de máxima que se alcanza en las estepas y zonas áridas del país. No obstante el ascenso de las temperaturas hasta los 42-47 grados en todas las regiones de Uzbekistán es un fenómeno habitual durante este mes. En los desiertos la temperatura del aire en los meses de verano se eleva hasta los 70 grados sobre cero.

UZBEQUISTAN- EXTENSION- POBLACION -DENSIDAD
La población total es de casi 22 millones de habitantes que se distribuye muy desigualmente entre todo el territorio de Uzbekistán, con una superficie de 447.400 kilómetros cuadrados. La explicación se encuentra en la estructura del suelo, del que casi dos terceras partes están ocupado por desiertos y estepas, produciéndose diferencias tan grandes entre la densidad de las distintas regiones como la que se obtiene al comparar la de Navoí, con 6.5 habitantes por kilómetro cuadrado, con las de Andiyán, (452.1 hab.) o Tashkent (279.3 hab.).

El relieve es variado aunque tiene una distribución uniforme: al Oeste estepas y desiertos, exceptuando la fértil planicie de la desembocadura del Amudaryá, y al Este una extensa aglomeración de cadenas montañosas que se continúan hasta llegar al Himalaya, casi mil kilómetros más allá. Entre las estepas destaca la de Ustiurt por su tamaño, entre el Mar de Aral y Kazajistán. Los desiertos más importantes, los más famosos de Asia Central junto al Takla Makan en China, son el Kizil-Kum (Arenas Rojas) y el Kara-Kum (Arenas Negras); la altura media de toda esta gran extensión, que ocupa más de las dos terceras partes del país, no sobrepasa los doscientos metros. Su formación proviene del periodo geológico del cuaternario.

Entre las cordilleras montañosas se encuentran de Norte a Sur, las de Talás Alatay, Pskiems, Chatkals, Kuramins, Turkestán, Zeravshán, Issars y Babatag, todas ellas prolongaciones del Tien Shan y Pamir ya en las fronteras con China y la India. El Chimtarga es el pico más alto de la República con 5.489 metros; se encuentra en la cordillera de Zeravshán, a unos 130 kilómetros al Oeste de Samarcanda. Entre los demás accidentes geográficos se distinguen valles tan importantes como el de Ferganá, con una longitud de 370 kilómetros y una anchura de hasta 190 kilómetros, el de Zeravshán, o las depresiones de Tashkent y Kashkadar.

Una de las características geológicas de esta zona es su alta actividad sísmica. Los más intensos movimientos sísmicos hasta el día de hoy se produjeron en Ferganá, 1823, Andillán, 1889 y 1902, y Tashkent, 1866, 1868 y el 26 de Abril de 1966, sin duda este último aún recordado entre la población.

Por la República de Uzbekistán pasan los dos mayores ríos de Asia Central. El Sirdaryá con 2.137 kilómetros de longitud es el más largo; nace en las montañas del Tian Shan y muere al Norte del Mar de Aral recorriendo septentrionalmente parte del territorio de la República. El Amudaryá tiene 1.437 kilómetros de longitud; nace en el Pamir y desemboca al Sur del Mar de Aral, formando gran parte de la frontera meridional de Uzbekistán. La importancia que tienen para la economía del país es grandísima, siendo sus aguas esenciales para la actividad agrícola debido a la alta sequía que se sufre en las zonas no montañosas al Este del país. Gracias a las técnicas de regadíos, utilizadas ya en los tiempos de la conquista Persa en el siglo VI a.C., una amplia red de canales traslada el agua de estos ríos para irrigar grandes extensiones de tierras áridas en las que se cultiva algodón, arroz, trigo, patatas, tomates y otras frutas y verduras, sumando un total las tierras en cultivo, de más de 4 millones de hectáreas.
Los demás ríos de Uzbekistán son afluentes de los dos principales y se localizan fundamentalmente en el Oeste. Se distinguen el Narín, Karadaryá, Chirchik, Ajangarán, Soj, Isfará, Akburá, Isfairamsai, Shajimardán, Gabasai y el Kasansai desembocan en el Sirdariá y el Zeravshán, Kashkadaryá, Surjandaryá, Tupolangdaryá y Sherabad lo hacen el Amudaryá.

RELIGIÓN
El Estado se reconoce laico en la nueva Constitución, no obstante la religión más extendida es la musulmana. Los últimos setenta años de la historia, en los que formaron parte de la extinta Unión Soviética como una de sus repúblicas, han tenido como una de sus consecuencias el adormecimiento del impacto de la religión en las costumbres populares. Sin embargo desde la proclamación de la Independencia (el 1 de septiembre de 1991) se ha vuelto a observar la aparición de la práctica de la religión, aunque muy suavemente.

ELECTRICIDAD
La corriente eléctrica es de 220 voltios a 50 Hz. Los enchufes son igual a los de España.

MONEDA Y CAMBIO DE DIVISAS
La moneda nacional es el SUM. Está dividido en 100 unidades (tins) aunque la inflación sufrida ha hecho desaparecer en la práctica el uso de fracciones del SUM. Existen en papel billetes de 1, 2, 3, 5, 10, 25, 50, 100 y 500. El cambio oficial es muy inestable. Se pueden adquirir en los bancos y en las oficinas de cambio que hay en todos los hoteles, así como en estaciones de tren y aeropuertos. Si se guardan las facturas del cambio es posible cambiarlos por dólares u otras divisas fuertes antes de salir del país ya que la moneda fuera de Uzbekistán no es convertible. Se pueden llevar EUR con toda tranquilidad y no es necesario comprar USD para convertirlos luego en SUM, se puede hacer directamente desde el EUR. Se recomienda llevar billetes lo más nuevos posible.

Es recomendable llevar dólares o euros ya que otro tipo de divisa es difícil de cambiar en la mayoría de los sitios. Del mismo modo los cheques de viaje, aunque en los hoteles de Samarcanda y Tashkent se pueden cambiar, no son tan fácil en las demás ciudades.

CORREOS Y TELÉFONOS
En todas las ciudades existen correos centrales desde los que se puede llamar al extranjero y enviar correspondencia. También en los hoteles (aunque sólo en los de mayor categoría de las ciudades más importantes como Tashkent, Bujará y Samarcanda) es posible llamar al extranjero pero los precios son sensiblemente superiores a los de las oficinas de correos y telégrafos.

Para llamar a España hay que indicar a la operadora el código del país (34) más el de la ciudad destino de la llamada (menos el nueve). Si se llama desde correos es necesario indicar el tiempo por el que se reserva la llamada, el mínimo suele ser de tres minutos, y pagar antes de realizarla. Si no se contacta, el dinero se devuelve previa presentación del recibo. El servicio de correos es fiable y el tiempo en llegar al destino es de unos 15 días de media a Europa.

FOTOGRAFÍA
Se recomienda viajar con todo el material fotográfico desde el lugar de origen. No es difícil encontrar carretes fotográficos de marcas mundiales conocidas, pero apenas hay carretes de diapositivas ni pilas (sobre todo las de cámaras de vídeo o las de aparatos con formatos más modernos) por lo que también es conveniente ir bien provistos de estos artículos así como de memorias para las cámaras fotográficas digitales.

HORARIO COMERCIAL
Los horarios cambian constantemente en las ex repúblicas soviéticas, pero generalmente los bancos abren a las 9 ó 10 de la mañana hasta las 12 ó 1 del mediodía los días entre semana y, en las grandes ciudades, a veces hasta bien entrada la tarde.

Las tiendas suelen abrir de 10 u 11 de la mañana a 7 u 8 de la tarde, con un descanso para almorzar de una hora. Los centros comerciales suelen abrir de 8 de la mañana a 8 ó 9 de la noche, ininterrumpidamente. Algunas tiendas abren durante el fin de semana y cierran los lunes. Los grandes bazares abren a las 6 de la mañana hasta las 8 de la tarde en verano. Los restaurantes generalmente abren de 11 ó 12 hasta las 11 ó 12 de la noche, con un descanso en la tarde. Los cafés pueden abrir y cerrar un poco antes.

GASTRONOMÍA
En Uzbekistán se conserva una importante tradición culinaria mantenida durante muchos años. No sólo sus platos sino también el ritual mediante el que se preparan tienen interés por su singularidad.

El pan es un alimento de gran significado para el pueblo uzbeco. Sobre él giran algunas leyendas y normas que lo convierten casi en un producto sagrado. Al salir de viaje un miembro de la familia debe morder un pedazo de pan y escupirlo en el patio de la casa donde será enterrado por los demás familiares. El resto se conserva hasta cuando regrese que deberá terminar de comer. Antiguamente todo nuevo gobernante debía pagar con pan a las personas que acuñaban la nueva moneda que se emitía. En la mesa no se debe poner el pan boca abajo pues es una señal de desprecio al resto de los comensales. De la misma forma al llevarlo los panaderos en cestas sobre la cabeza se entiende como una muestra de respeto a éste alimento fundamental.

Los panes (obi non o lipioshka si se lo llama en ruso) son brillantes, circulares, crujientes y de un excelente sabor. Se hace con harina de trigo, algunas especias y lleva semillas de sémola espolvoreadas por su superficie. Se cuece en unos hornos (tandyr) con forma de cono con un pequeño orificio en su parte de arriba situándose el pan en las paredes interiores hasta que queda en su punto.

El plato nacional es el plov, algo parecido a la paella valenciana, en el que el componente principal es el arroz. Además lleva carne de ternera, pasas, zanahoria, cebolla, ajo y exóticas especias. Es un plato sencillo y tradicionalmente se cocina en grandes sartenes profundas. Se vende también en la calle, cerca de los bazares y en otros lugares que se encuentran al pasear por las ciudades. Se acompaña siempre con una ensalada de tomates, cebolla y algunos condimentos como el hinojo, aliñándose únicamente con vinagre. Su popularidad se extiende a todas las clases utilizándose en bodas, banquetes y otro tipo de celebraciones.

No son menos típicos que el plov los pinchos morunos de carne de cordero. Prácticamente en todos los lados se puede oler el humo de alguna brasa en la que se alinean los pinchos sobre las ascuas de carbón. La variedad de tipos es grande yendo desde los más grandes y vistosos con tomates, cebollas o hígado intercalados, hasta los más comunes con trozos de carne más modestos y sin otros ingredientes adicionales. Al igual que el plov, los pinchos se sirven siempre con una ensalada de tomates y cebolla.

BEBIDAS
La bebida nacional es el té, del que se encuentran dos variedades el negro y el verde. Ninguno de ellos se produce en Uzbekistán pero su popularidad es tan grande que lo beben a todas horas. El té ayuda mucho a paliar la sed y la sensación de calor tan acuciantes en la temporada de verano en la que las altas temperaturas se hacen más incisivas por la falta de acondicionamiento y mayor número de refrigeradoras. Por otro lado el vodka, el coñac y el champagne son las más típicas dentro del grupo de licores.

COMPRAS
En Uzbekistán los productos destinados al interés del visitante se encuentran sobre todo en los bazares y en pequeñas tiendas que se distribuyen entre los monumentos más concurridos, sobre todo en éstos últimos. Los bazares son mercados locales, donde los vendedores se colocan en puestos exiguos en los que se frecen sus productos, muy parecidos en cuanto a su función dentro de la vida de la ciudad a los famosos rastrillos europeos. Aquí vienen a comprar los ciudadanos muchos de los productos que consumen a diario. En los bazares la parte más importante es la destinada al mercado de alimentos en la que el valor más importante para el extranjero que quiera llevarse algún recuerdo sea la sección destinada a las especias, muy baratas y con intensos y seductores olores.

El resto de los productos de interés turístico se encuentran, como hemos dicho, en las tiendas que se aglomeran alrededor de los monumentos más importantes. Uzbekistán perteneció durante setenta años a la antigua Unión Soviética, sufriendo de la misma manera que el resto de las regiones de aquel inmenso país, las dificultades del sistema para desarrollar la industria de bienes de consumo, por lo que todavía hoy en día se echa de menos un gran complejo de comercios tan extendido como en países cuyas economías han transcurrido por otros caminos. No obstante nunca han perdido la particularidad de su cultura y artesanía popular y cada año más, se encuentran gran número de artículos llenos de exotismo. Alfombras, paños bordados, manteles, vestidos, gorros, telas de seda, orfebrería, alfarería e instrumentos musicales entre otros, son los productos más extendidos entre los oficios del país.

Las alfombras, de gran tradición en la región, destacan por sus llamativos colores y figuras. Hechas a mano, de lana o de seda y teñidas con colores naturales, han sido históricamente una mercancía principal en la Ruta de la Seda. El principal centro de venta es Bujará dando al mismo tiempo nombre a las alfombras que de toda la zona provienen.

Son muy típicos los trajes regionales. El “jalat” prenda de vestir masculina, es una especie de abrigo hecho en terciopelo y bordado con figuras en hilo dorado que se utiliza en las celebraciones de muchos tipos. También las mujeres utilizan unos vestidos largos de colores cálidos por lo general y tejidos en seda.

Existen numerosos paños y manteles cosidos a mano la mayor de las veces, que sorprenden por sus colores vivos y bordados con motivos florales. Se utilizan como manteles, en decoración de paredes o como colchas para las camas. Igualmente se encuentran preciosas fundas para cojines del mismo estilo que los paños.

Hay muchos productos artesanales trabajados en cobre, bronce, latón, como teteras, cuchillos, platos, cajitas y otros como collares, anillos, pendientes y pulseras generalmente de plata y algunas piedras semipreciosas, aunque estos últimos son más difíciles de encontrar. El oro en Uzbekistán es de baja calidad y muy rara vez supera los 14 quilates de pureza. Se pueden ver productos de alfarería como platos, jarrones y recipientes.

Para los aficionados a los juegos de tablero es muy típico el juego de los Nardi, muy parecido al backgammon de los británicos, tallado en madera y que según la calidad puede llegar a ser un verdadero objeto de adorno por su belleza. Otro artículo distintivo son las marionetas, más extendidas en Bujará, y que llaman la atención por la laboriosidad de su trabajo en los trajes y las caras y por el divertimento que siempre nos han brindado.

En fin, Uzbekistán brinda a los visitantes un interesante mundo de productos donde, pese a lo escaso de su desarrollo, destaca el hecho de que la mayoría sigue estando hecho a mano sin olvidar el exotismo que produce al encontrarse en una región tan alejada e históricamente aislada del resto del mundo

GENTE Y COSTUMBRES

Uzbekistán es un país de tradición islámica. Ello no obstante de su inmediato pasado bajo el gobierno soviético que le ha procurado un peculiar desarrollo y con el cual vivió su Revolución Industrial. El régimen soviético ha sido la plataforma que les ha servido de puente hasta una sociedad moderna. Una sociedad moderna dibujada con el hecho cultural y las condiciones geopolíticas centroasiáticas. La riqueza cultural de esta región ha tenido el privilegio, a pesar de su aislamiento natural geográfico, de recibir las influencias directas primero helenísticas, a través de la conquista de Alejandro Magno, después mongolas con la conquista de Genghis Kan, y finalmente otra vez europeas bajo el poder zarista ruso en un primer momento y soviético posteriormente hasta el 1 de septiembre de 1991, fecha de su Independencia.

El Islam, sin embargo, aglutina un importante número de tradiciones por su fuerza religiosa. El Estado es laico, dotado de una constitución a la europea, con reconocimiento de los derechos fundamentales modernos y la implantación de un sistema presidencial bicameral. Pero si el peso de la religión parece escaso en la vida política no lo es tanto en la vida social. Es habitual terminadas las comidas que alguno de los comensales dirija unas palabras de agradecimiento a Alá en nombre de los presentes, o que al pasar por lugares sagrados, cementerios o procesiones funerales, se pase las palmas de las manos abiertas por el rostro, sin tocarse, en señal de respeto. Tampoco se come en ningún lado cerdo, aunque no existe la misma rigidez con el alcohol o el tabaco.

La familia es una institución social muy importante. Jerarquizada clásicamente, aparece el padre, el abuelo, la madre, y el primogénito con ciertos derechos debidos a su posición dentro de ella. Mientras no se case el primogénito no pueden hacerlo ninguno de sus hermanos. El abuelo y la abuela siguen siendo personas de una gran autoridad dentro de la familia. Con la caída del socialismo se entrevé una vuelta de la mujer a las labores domésticas y una función más activa del marido en el mantenimiento económico de la casa.

Dentro de este orden el hombre va disfrutando de más derechos formales que la mujer. Esta por otro lado se convierte en “una perla a la que hay que cuidar con la delicadeza que exige su condición femenina”. Frente a una mujer no se puede nunca levantar la voz, ellas además no fuman y muy pocas veces beben a no ser por alguna celebración importante. Tampoco se sientan entre los corros de hombres ni pasean solas o de noche. Hay que distinguir, obligatoriamente para aclarar los términos, que la norma desaparece cuando se trata de la población eslava en la que estas tradiciones no se cumplen.

En la vida de un hombre hay dos momentos muy importantes: el día de la circuncisión y el día de su boda, éste compartido por su futura esposa. Cualquiera de estos dos días se desarrolla lleno de un significado especial, considerándose una gran fiesta y celebrado con la familia mediante un lujoso banquete.

La circuncisión se les practica a todos los niños musulmanes. Se realiza en los años impares, preferiblemente a los tres o a los cinco años de edad. Consiste en circuncidarle la piel sobrante del prepucio mediante un corte seco de bisturí. Lo hace un especialista pero no en algún hospital, al menos en muchos de los casos, sino en la casa de la familia, donde se desarrolla la celebración. El resto de la piel cortada se entierra bajo la tierra queriendo significar el carácter fértil de esta parte. Ese día se invita a familiares y amigos y se organiza una fiesta de grandes dimensiones sin tomar mucha importancia la condición social de la familia ya que este día “la casa se tira por la ventana”. Al niño se le agasaja con numerosos regalos y se convierte en el centro de la reunión, entre música y bailes regionales. Todo ello para ayudar a dejar en él un grato recuerdo y mitigar los efectos del dolor que la operación le deja por algunos días.

El otro momento importante en la vida de los hombres es el día de su boda. Como en todas las culturas es un día especial en el que la celebración de un acto tan trascendental adquiere la misma fuerza dentro del folklore. La mayoría de las bodas se realizan en los meses de verano, principalmente en agosto. En muchos de los casos se sigue un rito clásico por el cual el padre del novio visita la casa de la novia y le pide al futuro suegro la mano de su hija. El mismo día hablan de la dote e intentan fijar los días de la celebración. Generalmente, a no ser de familias ricas, la mujer después de casada pasa a vivir en casa del marido.

El día de la boda es una fiesta que se puede celebrar en algún restaurante o en la misma calle, en un recinto abierto que llenan con mesas abarrotadas de alimentos y bebidas. Una orquesta y una bailarina profesionales sólo paran su trabajo cuando el animador de la fiesta, un hombre encargado de ceder las palabras, pide el silencio para dar paso a las distintas felicitaciones que los invitados van realizando a través de un micrófono. La música suena ininterrumpidamente mientras la bailarina danza moviendo manos y cintura envuelta en un traje ligero, rodeada de otros invitados en el centro del escenario o recorriendo todo el lugar al tiempo que le colocan billetes de dinero en las manos. Al acabar la ronda, que no se corresponde con las canciones ya que nunca paran, sus manos están llenas de billetes pareciendo alas que se mueven recordando en cierto modo los pasos de las sevillanas. Los novios, siempre impertérritos, permanecen casi todo el tiempo de pie, en la mesa principal, agradeciendo las felicitaciones que personalmente les van dedicando casi todos los presentes.

La vestimenta de los uzbecos es también peculiar. El traje nacional masculino se compone de un abrigo de terciopelo (jalat) azul marino y una gorra cuadrada negra con bordados blancos (tubidieika), que cubre únicamente la coronilla. El abrigo sólo se utiliza en ocasiones especiales pero la gorra es muy común y se usa con frecuencia. Las mujeres tienen un vestido amplio de seda y con mangas largas, que puede ser de distintos colores, por lo general muy llamativos como los rojos, ocres amarillos y violetas. Al contrario que los hombres muchas de ellas lo llevan a diario. También tienen un gorro, del mismo tipo que el masculino pero dorado y con bordados plateados, rojos brillantes y lentejuelas incrustadas formando florecillas u otras figuras. De uno de los lados le cuelga una coletilla de hilos.

El pueblo uzbeco es muy hospitalario y amable con los extranjeros. Respetan nuestras costumbres y les encanta mostrarnos las suyas. Son amantes de las tertulias alrededor de una mesa con té, y de pasar las calurosas tardes de verano semi-tumbados en los “sufás”, especie de gran cama de madera en cuyo centro se eleva una plataforma rectangular donde se sirve comida, té, o se colocan los “nardi”, un juego típico muy parecido al backgammon inglés al que son muy aficionados.

EQUIPO DEL VIAJERO
El equipaje depende de la estación en la que se viaje. No hay que olvidar que es un clima continental con cambios muy bruscos entre el verano y el invierno.

En Uzbekistán pese a ser un país de tradición musulmana no existe problema alguno con el tipo de vestimenta, siendo sólo necesario cumplir la norma, al entrar a las mezquitas abiertas al culto, de quitarse el calzado.

Es conveniente si se viaja en los meses de verano añadir al equipaje alguna prenda para cubrir la cabeza y evitar así los posibles efectos de una exposición prolongada al sol.

RECOMENDACIONES DE VIAJE

•Se recomienda no beber agua corriente de la red ni lavarse los dientes con la misma. Aunque no resulta insalubre, a algunas personas puede producirles descomposiciones de vientre y otros inconvenientes.
•Si llevan USD$ para sus pagos locales, procuren que sean billetes de valor pequeño y que se presenten en perfecto estado, sin ninguna ralladura ni raspadura. Lo mismo ocurre con los EUR. De todas maneras se recomienda cambiar a la moneda local.
•Una práctica con la que se puede disfrutar es la del regateo. En Uzbekistán, dejando a parte los establecimientos oficiales, cualquier precio se puede negociar, sobre todo en los bazares y tiendas de recuerdos. Tal es su amor por discutir los precios, que si el comprador no lo hace, no quedan satisfechos del todo con la venta. A veces, incluso, dicen el precio de salida y advierten con gestos qué artículo se puede rebajar

DATOS HISTÓRICOS

El Medio Geográfico y los Orígenes

Uzbekistán significa país de los uzbecos es un concepto político y geográfico moderno. Para comprender adecuadamente la historia del país debemos remitirnos a un concepto geográfico más amplio: Asia Central, que aquí se equipara al conjunto de las cinco repúblicas centroasiáticas ex-soviéticas.

La característica geográfica fundamental del Asia Central es su aislamiento respecto de los grandes espacios marinos lo que conlleva una casi total ausencia de lluvias. La parte que nos interesa comprende las riberas de los dos principales ríos de la zona: el Sirdarya (Iaxartes de la antigüedad) y Amudarya (Oxus de la antigüedad) separados entre sí en su curso bajo por el desierto del Kizil-Kum.

La aridez de la zona y su relativo aislamiento con la estepa al norte, el desierto de Kara-Kum al oeste y suroeste y las cordilleras del Hindu Kush y Pamir al este y sureste determinan la llegada tardía del Neolítico a la zona y su escaso poblamiento. Además de esto, su vecindad con la gran región esteparia que se extiende hasta Mongolia exponía al Asia Central a las constantes invasiones de tribus nómadas haciendo imposible el asentamiento y consolidación de una civilización sedentaria autóctona en las orillas del Oxus y Iaxartes.

La Antigüedad: Persas y Griegos

Las primeras noticias históricas las aporta el historiador griego Herodoto quien menciona al pueblo nómada masageta, así como a los isedones (confirmados por las fuentes chinas). A estos se añadirían los saces mencionados en las fuentes persas. La dificultad para localizar geográficamente con exactitud a estos pueblos estriba precisamente en su carácter nómada, pudiendo encontrárseles un año en las estepas del sur de Rusia y al año siguiente en Mongolia.

El Asia Central entra definitivamente en la historia con la conquista persa. En el año 530 a.C. Ciro II el Grande (fundador del imperio persa) cruzó con un ejército el Oxus y sometió la región (comprendida entre los cursos medios del Oxus y Iaxartes y las montañas del Pamir) que con el nombre de Sogdiana quedó incorporada al imperio como la Satrapía (división administrativa persa) número XVI, al tiempo que fundó la ciudad de Ciropolis a orillas del Iaxartes (su emplazamiento actual es desconocido). El año siguiente (529 a.C.) cruzó el río persiguiendo a los masagetas pero murió combatiendo contra ellos y su ejercito fue derrotado.

Parece ser que fueron los persas quienes introdujeron los sistemas de riego y canalización de agua en esta región, incluyendo la extracción de agua proveniente de formaciones calizas subterráneas. Con ello cobró vida la agricultura intensiva y se consolidó la civilización urbana en los oasis y a orillas del Oxus y Iaxartes. Desde este momento la historia de Sogdiana quedó unida a la del resto del imperio Persa durante los dos siguientes siglos.

Así cuando en el año 334 a.C. Alejandro Magno cruzó el Helesponto e inició la conquista del imperio Persa la Sogdiana corrió la misma suerte que el resto del imperio. Hasta aquí llegó Alejandro en el año 329, sometió Sogdiana en un año y contrajo matrimonio con la princesa local Roxana. Este matrimonio fue parte de la política de reconciliación con los vencidos practicada por Alejandro. Aquí asimiló ceremonial cortesano persa así como muchos hábitos y costumbres orientales. Puede afirmarse que fue en Asia Central donde Alejandro y sus ya menguadas tropas macedonias y griegas se dejaron seducir por la cultura oriental y dieron comienzo al proceso de fusión cultural entre Oriente y Occidente característico del Helenismo.
Tras la muerte de Alejandro en el 323 a.C. y la división del imperio entre los diádocos (sus sucesores), Sogdiana quedó integrada en el reino Seleúcida (Seleuco fue uno de los principales sucesores de Alejandro).

Debido al exiguo contingente humano helénico llegado a estas tierras, así como a la distancia que las separa de los principales focos de la cultura helénica el impacto cultural griego en Sogdiana resultó escaso siendo difícil en la actualidad encontrar rastro de su presencia.

El reino seleúcida resultó ser una estructura política frágil. Enfrentados a sus poderosos vecinos occidentales Seleuco y sus sucesores pronto perdieron el control de las regiones más orientales y alejadas.

En el año 239 a. C. Se separó toda la parte oriental constituyendo el Reino Greco-Bactriano, fundado por Diodoto Y, con capital en Bactra, al sur del Oxus. Aprovechando la disgregación política nuevas tribus nómadas procedentes de la estepa, como los partos (o parnos) y los tocarios (yüe-chi en las fuentes chinas) aparecidos en la región entre el Mar Caspio y el Mar de Aral a partir del 280 a.C. Aproximadamente, se unieron a los saces y comenzaron a presionar las fronteras septentrionales de los seleúcidas y greco-bactrianos hasta que alrededor del 130 a.C. se derrumbó definitivamente el Reino Greco-Bactriano.

Los Kusana

El periodo de dominación nómada en el Asia Central es extraordinariamente confuso. Habiéndose establecido los partos en el Irán y los saces en Afganistán y el noroeste de la India y Paquistán, la región de Sogdiana y todo el valle del Oxus parece que quedó en manos de los tocarios y kusana (otra tribu nómada también conocida como asiani). Tras un siglo de enfrentamientos y divisiones los kusana lograron unificar las tribus que poblaban la Transoxiana (nombre que recibió Sogdiana en esta época) bajo su mando y constituyeron el Imperio Kusana en los primeros años después de Cristo bajo el mando del príncipe Kujula Kadphises. En los años siguientes los kusana ampliaron su dominio abarcando el noreste de Irán, Afganistán y el noroeste de la India y Paquistán.

Con el Imperio Kusana, coetáneo de los Imperios Romano y Persa Sasánida en Occidente y de la China de los Han en extremo Oriente, se restablece la vida urbana y sedentaria en Asia Central que, a su vez, provoca la reanudación de las relaciones comerciales entre China y Occidente a través de la Ruta de la Seda, interrumpidas durante la época de las invasiones nómadas. Las principales mercancías de estos intercambios eran la seda china, los productos de lujo de la India y los metales europeos. El control de los principales puntos de esta ruta es el elemento que determina la política de los kusana.

En esta época el Asia Central carece de una identidad cultural definida al converger en ella, a través de la Ruta de la Seda diferentes influjos culturales. Esto se aprecia en la variedad de religiones y deidades adoradas, desde Hércules hasta Buda pasando por el indio Siva o Serapis.

A partir del siglo III d.C. el Imperio Kusana se vio presionado por su vecino occidental, el Imperio Persa Sasánida, que hacia el año 260 d. C. había completado la conquista de Transoxiana empujando el centro administrativo de los kusana hacia el noroeste de la India.

La vuelta del Asia Central al dominio persa no interrumpió los contactos comerciales entre China y occidente teniendo, por tanto, un impacto muy limitado en la vida económica de la región. Un terreno en el que sí se noto el cambio de dueños fue el religioso ya que a la creciente influencia budista de los últimos años de dominio kusana sucedió ahora una revitalización del culto a Zoroastro, religión de origen persa que predica una moral basada en la equidad y la sinceridad.

Durante el siglo IV d.C. una nueva ola migratoria de nómadas apareció en el Asia Central: los hunos eftalitas, que hicieron tambalearse el control sasánida de la región hasta mediados del siglo VI. Alrededor del año 560 el emperador Sasánida Cosroes I Anoshirván aprovechó la aparición de una nueva tribu nómada, los turcos, para aliarse con ellos e infligir una derrota definitiva a los hunos eftalitas fijando la frontera noreste de su imperio en el curso del río Oxus y quedando los turcos establecidos como aliados en la Transoxiana.

Así quedó la situación hasta que la aparición de un nuevo fenómeno religioso-cultural y político, el Islam, imprimió un carácter definitivo a Asia Central.

La Época Árabe

Tras la muerte de Mahoma en el año 632, sus sucesores, los primeros 4 califas, extendieron el dominio árabe hacia Occidente y Oriente fijando la frontera oriental en el Oxus. La elección del cuarto califa, Alí, desencadenó una guerra civil entre los árabes que frenó su expansión en Oriente, pero al término de ésta Muhawiya (primer califa de la dinastía Omeya) reemprendió la política de conquistas cruzando el Oxus en el 709 y conquistando Joresm (región que comprendía el curso inferior del Oxus), Bujará y Samarcanda. Los árabes dieron a la Transoxiana el nombre de Mawarannhar. El avance árabe en el Asia Central concluyó en el año 751 con la victoria contra el ejército chino en el río Talas, al norte del Iaxartes.

El carácter tolerante del Islam en sus comienzos hizo que su doctrina, así como la cultura árabe fuesen rápidamente asimiladas por la población turca del Asia Central.

A la dinastía Omeya sucedió la dinastía Abasida en la dirección del Imperio Árabe. Con los abasidas se produce la desintegración política del mundo árabe. Poco a poco las distintas zonas fueron adquiriendo autonomía política hasta que se independizaron. Este fue el caso de Mawarannhar en donde se estableció la dinastía de los emires samaníes (al principio bajo la autoridad nominal del califato de Bagdad) con sede en Bujará. En el aspecto religioso, dentro de la controversia entre sunitas y chiitas los samaníes optaron por la ortodoxia sunita.

Otro aspecto destacable de la época samaní fue la creciente influencia social de la población turca, especialmente en el estamento militar: fundamental en un estado fronterizo como el Emirato Samaní colindante con la estepa.

La época árabe, en general, también supuso un auge cultural para Asia Central, con un constante fomento de la literatura por parte de los emires samaníes, así como económico al quedar esta región integrada en un único mundo económico y cultural que se extendía hasta Al Andalus en Occidente.

La creciente infiltración turca dentro del Emirato Samaní posibilitó el rápido derrumbamiento de éste ante la aparición en su frontera septentrional de una nueva tribu turca: los qarakanidas. Estos aprovechando la confusión política reinante, se establecieron al norte del Oxus a partir del año 999 d.C. islamizándose rápidamente y aniquilando las costumbres locales.

La vida del Asia Central continuó unida a la del mundo islámico hasta la aparición de la más terrible embestida nómada de la historia: los mogoles.

Los Mogoles

En el año 1206 Genghis Khan unificó a las tribus mogoles que vivían en la estepa y se propuso dominar el mundo. Apoyado en la invencibilidad de su caballería atacó China en 1211. Tras la caída de Pekín en 1215 exigió la sumisión de Mohamed Sha, gobernante islámico del Asia Central. Al negarse éste, Genghis Khan atacó el Asia Central en 1218 y la conquistó en una devastadora campaña de tres años. Como ejemplo de devastación cabe citar la toma de Bujará en 1220 en la que los 30.000 defensores de La Ciudadela fueron pasados por las armas. Todas las mujeres y niños fueron esclavizados. Al concluir la matanza Genghis Khan pronunció un famoso discurso: ” Oh pueblo!, sabed que habéis cometido grandes pecados… si no hubierais cometido grandes pecados, Dios no os habría enviado un castigo como yo.”

El Asia Central puede considerarse como la región del mundo más duramente castigada por el paso de los mogoles. A la muerte de Mongka, tercer gran Khan, sucedió la disgregación del Imperio Mogol. Mawarannhar y, en general, la región del Asia Central fue gobernada por Chagatay (segundo hijo de Genghis Khan) y sus descendientes. Fue en éste área donde los mogoles conservaron durante más tiempo sus costumbres nómadas y se mostraron poco permeables al influjo de la civilización musulmana. Los constantes conflictos dinásticos y los enfrentamientos con los estados mogoles vecinos del Kanato de la Horda Blanca y el Kanato de Irán condujeron al declive de la dinastía Chagatay y a la progresiva islamización de los dirigentes clanes chagatay turcomogoles. En este contexto surgió la figura más legendaria del Asia Central: Tamerlán.

La Era de Tamerlán y los Timuridas
Tamerlán (1336-1405 d.C.), no era mogol sino turco. Nacido en Shajrishav, hijo de un emir, a partir de 1360 reunió en torno a él un fuerte contingente militar y hacia 1370 se convirtió de hecho en el verdadero señor de Mawarannhar. Tamerlán fue un extraordinario militar deseoso de emular las hazañas y la gloria de Genghis Khan.

Durante los siguientes treinta y cuatro años desarrolló más de once campañas llegando hasta Ankara y Nicomedia en Occidente, Delhi en Oriente y el río Volga en el Norte. Ensanchó su imperio incluyendo en él Mesopotamia, el Cáucaso, Irán, Afganistán y la India hasta el Indo. Al igual que Genghis Khan Tamerlán usó el terror sistemáticamente como arma psicológica en sus campañas para desmoralizar a sus adversarios. Sin embargo, comparado con Genghis Khan, Tamerlán fue un cultivador de las artes y cultura. Bajo su reinado y el de sus sucesores su capital, Samarcanda, se embelleció con impresionantes monumentos como el Gur Emir o la Mezquita de Bibí-Janim, convirtiéndose en un gran centro cultural.

El reinado del Sha Rukh, hijo y sucesor de Tamerlán, fue un periodo de consolidación tras las devastadoras campañas de su padre, en el que la Ruta de la Seda volvió a alcanzar gran dinamismo. Así mismo esta época supuso el auge de la influencia cultural del Irán en el Asia Central. Tras Rukh gobernó el imperio Uluz Bek, nieto de Tamerlán, quien pasará a la posteridad como el gobernante científico que construyó el observatorio astronómico de Samarcanda y realizó mediciones asombrosas por su exactitud.

Bajo el reinado de los siguientes Timuridas el centro político y cultural se desplazó a Herat, en el Irán nororiental. De entre los gobernantes de esta dinastía destacó Husain Bayqara a fines del siglo XV. Con él la corte de los Timuridas alcanzó su apogeo como centro cultural.

La Llegada de los Uzbecos
Uzbecos era el nombre colectivo que se daba a las tribus esteparias de diverso origen turco y mogol, todas ellas de lengua turca, que habitaban en el Ala Tau en tiempos de Tamerlán.

Estas tribus, reunidas bajo el mando de Mohamed Shaybani, irrumpieron en Mawarannhar a fines del siglo XV aprovechando las divisiones internas de los Timuridas. En poco tiempo ocuparon Bujará y Samarcanda y Mohamed Shaybani arrebató a Husein Bayqara el control de Jorezm, ocupando así mismo Tashkent y el valle de Ferganá (es decir, una extensión aproximada a la de la actual Uzbekistán).

Los Timuridas reaccionaron contraatacando desde Afganistán e Irán. De 1505 a 1513 se libró una cruenta guerra por el dominio de Asia Central entre los descendientes de Tamerlán y los Uzbecos, hasta que en la batalla de Ghajdivan éstos últimos lograron una aplastante victoria sobre sus adversarios consolidando su dominio durante los tres siguientes siglos.

Los siguientes khanes (reyes) uzbecos de la dinastía Saibanida trataron de extender sus dominios en todas las direcciones. El más sobresaliente de ellos, Abdulla, penetró en la estepa ocupada por los kazacos y combatió repetidamente contra los safávidas del Irán. Los constantes conflictos entre Mawarannhar y el Irán determinaron la desolación permanente de toda la parte noreste del Irán, acentuando con ello el creciente aislamiento de los saibanidas en Mawarannhar, dado que entre ellos y el resto del mundo musulmán sunita se interponía el hostil reino chiita de los safávidas.

Decadencia de los Uzbecos
Al aislamiento geográfico se sumó desde mediados del siglo XVI el rápido declive de la Ruta de la Seda, al transferir los portugueses paulatinamente todo el comercio entre China, la India y Europa a la ruta marítima que bordeaba Africa por el Cabo de Buena Esperanza. Esto tuvo un impacto desastroso en la economía del Asia Central tradicionalmente ligada a los intercambios comerciales entre Oriente y Occidente.

Otros factores del declive del estado Uzbeco fueron la epidemia que asoló la zona en 1590, las constantes invasiones de las tribus nómadas de los oirates y el empobrecimiento de la vida cultural provocado por la proliferación de las órdenes de derviches que representaban el Islam en su nivel más popular y analfabeto. A estos elementos hay que sumar el factor psicológico que representaba para el kanato Uzbeco el ser un estado musulmán en la frontera de la civilización sedentaria, rodeado de tribus nómadas a menudo hostiles. Pues, si bien los Uzbecos se adaptaron a la vida agrícola e incluso a la comercial, los turcomanos, los karakalpakos, los kazacos y los kirguises mantuvieron su carácter nómada hasta el momento de la conquista rusa.

Este estancamiento económico y cultural se acentuó durante los siglos XVII y XVIII, uniendo a los factores señalados la disgregación política. A la dinastía Saibanida sucedió la Janida que gobernó durante todo el siglo XVII y la mayor parte del XVIII Mawarannhar y el valle de Ferganá desde su capital en Bujará. Mientras tanto una rama de los saibanidas siguió reinando en Jorezm, constituyendo un kanato independiente con centro en la ciudad de Jiva. En 1700 se estableció el kanato de Kokán igualmente independiente del de Bujará con base en el valle de Ferganá.

El kanato de Bujará tuvo que hacer frente a mediados del siglo XVII al último intento de los gobernantes mogoles de la India de reconquistar los antiguos dominios Timuridas en el Asia Central. Habiendo logrando los uzbecos rechazar la invasión, esta victoria no hizo más que acentuar su aislamiento geográfico y político. En 1737 tuvo lugar un nuevo ataque contra el Kanato de Bujará, esta vez procedente del Irán. Las armas de fuego del ejército iraní (que no poseían los uzbecos debido a su atraso) determinaron el éxito de la invasión. A pesar de la suavidad de las condiciones de paz (la frontera se restableció en el río Amudarya), éstas no hicieron más que acentuar la decadencia uzbeca.

La dinastía Janida continuó reinando en Bujará durante medio siglo más, hasta que en 1785 fue sustituida por la dinastía Mangit. Durante el reinado del primer soberano de esta nueva dinastía, el Sha Murad, Bujará disfrutó de un corto periodo de prosperidad económica y poderío militar que se empleó en un nuevo ataque al Irán nororiental, esta vez exitoso y que condujo a la inclusión definitiva del Jorasán septentrional.

El kanato de Jiva tuvo un peso mucho menor en la historia, siendo un factor añadido de debilidad interna la tensión social existente entre agricultores y nómadas, así como entre los tres grupos étnicos que componían su población: uzbecos, tadllicos y turcomanos.

En cuanto al kanato de Kokán mantuvo mayor prosperidad y actividad comercial que sus vecinos, teniendo su momento de mayor esplendor a principios del siglo XIX en el que logró una cierta expansión hacia el Oeste obteniendo el territorio en torno a Tashkent.

Asia Central bajo Los Zares
En el siglo XV inició Rusia la colonización de Siberia hasta alcanzar el Pacífico en 1645. Desde principios del siglo XIX, una vez completado el dominio de Siberia, los rusos comenzaron a mirar hacia el sur, hacia las tierras de los kazacos (situadas entre Siberia y Mawarannhar). En la primera mitad del siglo XIX fueron cayendo sucesivamente los estados Kazacos: el kanato de la Horda Media, el de la Horda Pequeña, el de la Horda de Bukey y el kanato de la Gran Horda. Al principio los rusos actuaron lentamente y con cautela en su avance. Pronto hicieron su aparición los cosacos y los primeros colonizadores rusos en la estepa, arrebatando tierras a los pastos de los rebaños kazacos. Esto provocó el drástico empeoramiento de las relaciones entre kazacos y rusos y el comienzo de las sublevaciones contra estos últimos que se prolongaron aproximadamente desde 1783 a 1870 y estuvieron apoyadas por los Kanatos de Jiva y Kokand.

En 1847 los rusos construyeron, cerca de la desembocadura del Sirdarya, el fuerte de Rain, su primera base militar en la frontera con Jiva. Desde aquí se lanzó Rusia a la conquista por sorpresa de los Kanatos del Asia Central (Bujará, Jiva y Kokand) desde 1864 a 1884. Estos, dada su atrasada estructura económica y militar no pudieron oponer una resistencia duradera al avance ruso. En Mayo de 1865 cayó Tashkent. En 1867 comenzó la ofensiva contra el kanato de Bujará. En Mayo de 1868 los rusos tomaron Samarcanda y el mes siguiente derrotaron definitivamente al ejército de Bujará en la Batalla de Zerabulak. En Junio de 1868 el kanato de Bujará aceptó el protectorado ruso. En 1873 los rusos atacaron el kanato de Jiva, que tras la caída de la propia Jiva, capituló en agosto de ese mismo año. En 1875 le tocó el turno al kanato de Kokand que se rindió en febrero de 1876. La conquista rusa del Asia Central concluyó en 1884 con la ocupación de la región de Marv.

El Asia Central quedó organizada como la gobernación militar del Turkestán, a excepción de los estados en régimen de protectorado. Los turkestanos y entre ellos los uzbecos, mantuvieron su propio sistema legal basado en la ley musulmana y conservaron su propia administración local.

El Asia Central Soviética
La Revolución Bolchevique de octubre de 1917 tuvo un carácter peculiar en el Asia Central. Aquí al enfrentamiento entre revolucionarios y rusos blancos se yuxtapuso el enfrentamiento entre la población indígena y los habitantes rusos. Ya en marzo de 1917 los turquestanos eligieron un Comité Nacional que, cuando estalló la Revolución de Octubre constituyó un gobierno musulmán en Kokand. Por su parte las autoridades y con ellas la mayor parte de la población rusa se puso de parte de la revolución. La principal preocupación de las autoridades soviéticas del Asia Central, aisladas de Rusia por los “ejércitos blancos” fue conservar el control de la región frente al movimiento independentista nativo. Así, el Soviet de Tashkent envió sus tropas contra Kokand derribando al gobierno musulmán en Febrero de 1918. A finales de 1919 el ejército rojo llegó a la región y se formaron las Repúblicas Populares de Jorezm y Bujará. En diciembre de 1922 en el X Congreso Panruso de los Soviets se forma la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas a la que se une Uzbekistán 1924.

Desde entonces y hasta la desmembración de la U.R.S.S. durante 1991, la historia del Asia Central, y con ella la de Uzbekistán, ha estado unida al modelo económico y social instaurado por los bolcheviques desde el triunfo de la revolución de Octubre.

El 1 de Septiembre de 1991 Uzbekistán aprobaba la Declaración de su Independencia, el 2 de Marzo de 1992 fue admitida como miembro de la ONU, el 8 de diciembre de 1992 se aprobaba la Constitución de la República de Uzbekistán.

 

Responses

  1. Muy interesante


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